Este magnífico dibujo “robado” de las perversas redes sociales me ha recordado miles de anécdotas en los locales que comenzaron a agruparse en esta abandonada calle con el objetivo de plantarle cara a la zona alta.
Uno de ellos tuvo la fortuna de llamar a su pub de tal manera que, 25 años después, a la que los mapas nombran como Dr Galindez, le siguen conociendo como La Calle.
Un esquinazo decorado con farolas, ventanas, tiestos y música española. A su espalda, y por mimetismo, otro señalizado con pasos de cebra y mismo ambiente juvenil, el Peatonal.
Eran tiempos donde la movida madrileña había traspasado fronteras. La música de Radio F., Derribos A., Gabinete C., Siniestro T., Nacha P.…. llegaba desplazado a otra con letras cantadas en inglés. El éxtasis nocturno y la novedad desenfrenaban a los conquenses.
Puede que el pionero fuera el Otemilla. Modesto patio que permitía a sus clientes jugar al cubilete (sin cubilete ni dados) tras tirar la mesa y los vasos, o pasarse horas cantando ¡Viva Perico Delgado!
Y para paciencia, los guardias jurado que intentaban echarnos del Negresco, sin conseguirlo, mientras cantábamos “juntos como hermanos”. Alli, Julianín se encargaba de ponernos a mil con música bailable, roquera o española. A petición.Y serrín, mucho serrín.
Otros los sucederían: el Bus, La Fontanería, (vaya memoria tengo, ayudadme)
…. y ahora, desconozco como se llaman el resto de garitos en los que nuestros sucesores pasan las noches tomando cubatas y bailando esta espantosa música del siglo XXI.
Siempre nos quedará e “El Aris”, que nos acoge, y en cierto modo nos hace rememorar aquellos años, aunque de un modo menos alocado. ¿O no?
2 comentarios:
Que recuerdos
Campichuelix dice:
El faltas, el bar del ciervo
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