Se cumplió el calendario vacacional como se esperaba. Con algún contratiempo, que a buen seguro se solucionará, y con variedad meteorológica que alteró parte de las actividades.
Me gusta Cuenca. Mi organismo se pone en hora cuando vuelvo allí.
Altiva, irregular e inesperada. Pero también algo abandonada y a cola de pelotón. Tampoco es del todo malo, sobre todo para los que vamos en días de ocio.
Traigo un zurrón de imágenes, sensaciones y temas que tratar, aunque ninguno de mis seguidores haya aportado lo más mínimo para que este blog continúe, por lo menos durante algunos años más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario