lunes, 21 de octubre de 2013

34.- LA MILI, SIN ADJETIVO

Mientras que unos se libraron con estrategias médicas peregrinas, otros pasamos por el aro tras acabar con las prórrogas posibles. Pero hay quien, en un alarde de valentía y patriotismo, se fue voluntario para terminar formando el temible grupo que vigilaba la puerta de "la Zona" frente al parque San Julián. Bizarros muchachos vestidos de caqui a los que nos encontrábamos en Sánchez Vera cuando salíamos del instituto.



Aunque el mejor elenco, los que en realidad sustituyeron el servicio militar por un servicio social equiparable, eran los "chicos de la Cruz Roja". Solidarios chavales que eran capaz de conducir ambulancias polivalentes. Transportando heridos en ocasiones, o colaborando en eventos festivonavideños en otros.

Y por supuesto también los hay pata negra. Aquel superhéroe que asume el reto de marcharse hasta África para demostrar al mundo que, en un futuro, tendrá motivos suficientes para convertirse en anarquista por el resto de su vida. ¡Bravo chavalote!

Los más humanos, los del montón solíamos viajar hasta tierras extremeñas para cumplir la instrucción en el CIR nº 3 de Cáceres. Con sus barracones, sus letrinas, su cocina y su explanada de jura. Bellas instalaciones para pasar unas vacaciones obligadas compartiendo literas con otros paisanos.


Perfecto plató para meter en un reallity a miles de chavales de la generación "nini". Tres mesecitos levantándose con el sol, y dando juego a millones de telespectadores disfrutando de sus penurias.
Todavía no se lo ha pensado T5, pero todo llegará.


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