jueves, 5 de diciembre de 2013

40.- JUGUETES

Los pajes de los Reyes Magos ya van recogiendo las cartas para preparar los encargos. Deberían ir acompañadas de un manual avanzado o traductor de elementos y accesorios por el que guiarse a la hora de organizar los pedidos.
¿Sabe alguien lo que significan términos como: dualshock4, trackpad, black fag, N++, vía DLNA, soporte wiimote,...?
El artículo concreto seguro que no. Pero todos acertaremos al pensar que se trata de un amasijo de cables y microchips incrustados en plasticazo que valen un huevo y que a los tres meses ya están anticuados. Pues sí. Lo que todos hubiéramos querido tener de pequeños, pero no lo pensábamos porque sencillamente NO EXISTÍAN.

Nuestro punto de mira se centraba en objetivos menos sofisticados pero, tan preciados e alcanzar, que tan sólo el trío de mágicos personajes podía traer a casa. ¡Una colección de juegos reunidos Geyper! en cualquiera de sus versiones (de 10, 15, 25,...). Eso sí, el que poseía alguna caja superior a los 52 juegos tenía el privilegio de llegar fardando a clase tras las vacaciones de Navidad.

Antes vinieros los caballitos de juguete, los indios y vaqueros ("los tiotes" como les decíamos en Tragacete) y los coloridos juegos de arquitectura, prototipo de lo que luego sería el Tetris.



Próximos a la edad del pavo, nuestras preferencias se decantaban por algo más tecnológico y cercano a las modas de inicios de los ochenta. Coches que corrían a la velocidad que les ordenabas, películas proyectadas sobre la mismísima pared de tu casa, o un simple tiote con pelo y barba cerrada del que perfectamente habría servido Luis (el dueño de Luck, el de "mates") como modelo. Años escribiendo sobre el papel navideño y, a día de hoy, todavía no ha entrado un Scalextric en mi casa.


Como quiera que sea, disfruten con sus hijos, hermanos, sobrinos  o amigos jugando a lo que tengan en casa, pero que sea en compañía.

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