Cuando hace unos días escribía con alegría los recuerdos de mis visitas a Santiago no imaginaba que la tragedia acechaba a muchas otras personas que con ilusión viajaban para visitar al Apóstol. Desde aquí les brindo el abrazo que nunca llegaron a realizar.
No sabía si mostrar mi desprecio hacia TODOS los "medios de comunicación" (¡menuda expresión tan pintoresca para denominarse de otro modo distinto a lo que todos conocemos como carroña!), que suelen aprovechar las catástrofes para sacar provecho de un modo u otro. Pero tampoco me podía quedar callado.
¡Váyanse a la mierda, a hacerle fotos a las moscas y entrevistar a los escarabajos peloteros!
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