viernes, 5 de julio de 2013

24.- DE CUANDO NOS DEJABAN ACAMPAR, ... , O NO

Pues efectivamente, hubo un tiempo en el que, para estas fechas en el que cada uno ya había formalizado la matrícula del curso siguiente, nos organizábamos para irnos de acampada.
Tras un proceso sencillo, pero rigurosamente regido por Papá Oso (dueño de la tienda ¡con doble techo!) se iniciaban los preparativos de la aventura campestre.
1.- Unas cañas para acordar la lista de la compra. Comida ligera, de peso y de digestión. Eso si, que no faltara la fabada, los callos, los cientos de latas de conservas y botellas varias de marcas ahora irreconocibles.
2.- Quedada para comprar en los Pichones, y después unas cañas.
3.- Reparto de pesos entre los participantes de la expedición. A la "liviana carga" gastronómica, había que sumar las piezas de la tienda del K. Resistente, bien confeccionada y tan pesada como el paso de S.Pedro. 
4.- Si no existía conflicto en cuanto al destino, se fijaba fecha y hora de salida, e incluso alternativas del transporte hasta el punto de origen de la marcha.


Puestos en marcha, el transcurso de los días y las noches habitualmente albergaba un remolque de sorpresas: pieles sensibles afectadas por picaduras de insectos, fueggtes tormentas de la Segggganía Conquense, despistes orientativos con desenlaces felices, baños refrescantes en bellos parajes serranos, juegos de cartas buscando voluntario para fregar, destacamentos en busca de la leña perdida, cánticos y estribillos pegadizos que perdurarían durante el  resto del verano.....y por supuesto, fuego de campamento.

El tiempo demostró que las espaldas resistían mejor la carga sin los 25 Kg de tienda de campaña, que las literas con colchoneta eran más confortables que los irregulares firmes donde recostábamos, y que la hoguera daba más juego, y más humo, que el camping gas (que también pesaba lo suyo).
¡Señor, pero cuanto peso aguantábamos caminando por esas carreteras y veredas! Algunos de los que ahora se van por Pirineos y Gredos me gustaría verlos con aquellas equipaciones. Y por supuesto sin móviles, ni gepe-eses.


Tiempo quedaba para que llegara el invierno y cambiar las soleadas jornadas estivales por otras rodeados de nieve y frío. Pero eso vendrá en otro momento.

2 comentarios:

Grifo dijo...

Quien se apunta este año?

julio dijo...

He rejuvenecido unos 30 años al ver la tienda de campaña. Grandísimos momentos para nuestra historia.
Pues que sepais que todavia existe.