Hace poco ví una carta escrita en contestación a las declaraciones de un famoso futbolista portugués. Leyéndola recordé con nostalgia mis tiempos de rugby. Mucho más de lo que me transmite hoy en día un partido entre cualquiera de las potentes selecciones del hemisferio sur. Aparecen valores extrañamente vacíos en otras especialidades deportivas y, al que tiene la suerte de participar, le genera gran satisfacción.
En casa de un familiar, junto algunos amigos, escondidos de lo conocido, disfrutamos tomando unas cervezas mientras en la tele emitían un partido del 5 Naciones en el que Doch (o Docht, o Dotge), aguantó el partido con un ojo más hinchado que el de un rival de Tyson. “Doch el del Ojo”. Ese pudo ser el inicio de todo.
Fue a finales de los ochenta cuando un granadino, retirado de la práctica del balón amelonado por cuestiones físicas, tuvo la valentía de organizar, entrenar y dirigir un equipo de chavales estudiantes amantes de cualquier deporte y con ganas de pasarlo bien. Y ahí que el Colegio del Sta María de Europa se lanza a participar en las competiciones universitarias de la época. Siempre le agradeceré a Miguel Angel que por aquella iniciativa me inoculara el virus del rugby. Gracias Astuto.
El salto territorial en la carrera universitaria me lleva hasta suelo manchego, donde en la EUPA se está engendrando un equipo que rivalice con el resto de capitales del entorno. Campo de tierra y guijarro, entrenamientos nocturnos bajo cero, escasos medios económicos, pero muchas ganas y voluntad. El número de partidos de mi anterior etapa madrileña me lleva hasta la capitanía del equipo y después la satisfacción de conseguir ganar el torneo autonómico y disputar la fase final en Madrid.
Ya en la capital del reino, con nuestras limitaciones organizativas, nos presentamos en el campo de juego frente a la Politécnica de Barcelona. Escasos diez minutos de gloria que transcurrieron desde el sorteo entre capitanes hasta que un mal placaje me lleva a urgencias del hospital con una clavícula rota. Un banderín entregado en el sorteo de campo guardo de infausto recuerdo.
Meses después, abandoné la práctica por completo. Lo echo mucho de menos. La rivalidad, el compañerismo y los terceros tiempos, donde la exaltación de la amistad y cantos regionales no eran tan solo un paso más de la tradicional escala de la borrachera.
Mi afición me llevó hasta Marsella para ver en directo como los All Blacks danzaban sobre el césped antes de aniquilar a la tierna selección italiana. Tíos como McCaw, Mulianina, Howlett o Carter corriendo como búfalos, placando como bestias y sin pizca de piedad.
Ahora veo con envidia que existen más equipos nacionales, incluso femeninos. Que mundialmente es un evento seguido por millones de espectadores. Que hasta Mandela lo utilizó para generar paz en un país convulso. Pero que desgraciadamente, como otros deportes, está a la inmensa sombra del fútbol. De ahí que me haya quedado tan satisfecho leyendo esa carta, aun a costa del todopoderoso Cristiano.
Pdta: ya se están encargando los malvados medios de comunicación de salir a su rescate, poniendo imágenes de la agresión de un jugador inglés. Lo que no dicen es que esa especialidad no es el "rugby tradicional", sino una variante que acepta otras normas. Una salvajada que aprovechan algunos para atacar un deporte con tal de salvar el honor del guapo, rápido y rico futbolista portugués. En el rugby a ese tipo de jugador que simula y se queja reiteradamente al árbitro se le llama "bailarina".
martes, 14 de octubre de 2014
martes, 16 de septiembre de 2014
57.- EL MUS
Tres letras que resumen en un juego de cartas las facetas de la vida.
La suerte, el compañerismo, la rivalidad, el engaño, el sentido del humor, la trampa, el cálculo, el compadreo, la risa, la amistad, el enfado, la rima, ...
En un territorio monárquico los reyes mandan. Y en ese mismo país que tiende hacia la igualdad, los pitos pierden.
Una escuela de iniciación se instaló sobre el cesped del Carrero en los años 80. En los ratos libres y menos libres del instituto, las cartas te enseñaban que no siempre se gana llevando las mejores (incluso llevando de mano al juego 32, con un tres reyes y un dos). Que la chica es para rácanos, pero muchas veces gana órdagos y que los duples cutres también dan sorpresas. Que una mala jugada te hace fregar con agua helada en una acampada.
En un ciclo más avanzado los torneos de La Frontera y de los Colegios Mayores te enseñaban a descubrir la táctica del contrincante. Sus gestos, sus coletillas e incluso sus otras señas. El Zaida contribuyó a doctorarnos con el fin de no pagar los cubatas.
Y de ahí al semiprofesionalismo, que solo han alcanzado algunos elegidos. En torneos de San Julián y otras ferias demostraron su valía aunque con poca fortuna.
La variante del mus a seis, en incluso a ocho, ha servido como solución a problemas de escasez de barajas, de espacio o de jugadores.
Hace falta más tiempo para que esta práctica no se nos olvide, aunque el arte de contar del Skipy, de guiñar de Nacho o la intuición del Chino, no se arrinconan en cualquier parte.
La suerte, el compañerismo, la rivalidad, el engaño, el sentido del humor, la trampa, el cálculo, el compadreo, la risa, la amistad, el enfado, la rima, ...
En un territorio monárquico los reyes mandan. Y en ese mismo país que tiende hacia la igualdad, los pitos pierden.
Una escuela de iniciación se instaló sobre el cesped del Carrero en los años 80. En los ratos libres y menos libres del instituto, las cartas te enseñaban que no siempre se gana llevando las mejores (incluso llevando de mano al juego 32, con un tres reyes y un dos). Que la chica es para rácanos, pero muchas veces gana órdagos y que los duples cutres también dan sorpresas. Que una mala jugada te hace fregar con agua helada en una acampada.
En un ciclo más avanzado los torneos de La Frontera y de los Colegios Mayores te enseñaban a descubrir la táctica del contrincante. Sus gestos, sus coletillas e incluso sus otras señas. El Zaida contribuyó a doctorarnos con el fin de no pagar los cubatas.
Y de ahí al semiprofesionalismo, que solo han alcanzado algunos elegidos. En torneos de San Julián y otras ferias demostraron su valía aunque con poca fortuna.
La variante del mus a seis, en incluso a ocho, ha servido como solución a problemas de escasez de barajas, de espacio o de jugadores.
Hace falta más tiempo para que esta práctica no se nos olvide, aunque el arte de contar del Skipy, de guiñar de Nacho o la intuición del Chino, no se arrinconan en cualquier parte.
domingo, 3 de agosto de 2014
56 - LA FERIA
Siempre ha sobrevivido a la sombra de la Semana Santa y la Vaquilla. Todavía resiste, pese a que las atracciones ya no atraen tanto, los precios no son tan populares y el recinto ferial cada vez queda más lejos del centro de la ciudad.
Lo cierto es que cuando uno levantaba un poco del suelo, mantenía la ilusión de pasear bajo las bombillas de colores mientras te pringaba con una manzana de caramelo o un algodón de azúcar. De observar a los macarras como conducían los coches de choque con el brazo por fuera, sentados en el lateral de un vehículo que querían, pero no tenían. De pegarle puñetazos al balón de "La Ola". De cruzarte con el grupo de chicas a las que sus padres nunca dejarían solas excepto en esas fechas festivas. En resumen, aferrarte a un objetivo con el que justificar las primeras salidas nocturnas en edad infantil. ¿Qué le diremos ahora a nuestros retoños?
Con el tiempo conseguimos disfrutar asaltando en grupo los puestos de carreras de camellos (mal negocio para el feriante que se cruzó con nosotros, al igual que el del puesto de las pelotas y los tres muñecos). Después, apoyados en la pringosa barra del Tori, apaciguar nuestra sed mientras comíamos unas tiras de salchichas o algún que otro pollo asado, antes de compartir un cucurucho de churros con las primeras luces del día.
Ya no queda cerca el césped del Carrero para retozar con unas cervezas o con los premios conseguidos estirando el brazo en el hipódromo camellil. Nuestros preparados gestores municipales lo cambiaron por una extraordinaria estructura metálica que se caerá a pedazos antes de que el río Júcar le muestre la tutoría de sus propiedades.
Poco tiempo empleábamos en observar el desfile de carrozas, excepto cuando la Reina de las Fiestas estaba de buen ver y además era conocida. Ninguno en participar de las actividades del Vivero, pero si que animábamos a saltar del trampolín de la piscina de la Playa a dos ángeles rubios mientras se disputaban un trofeo. Tampoco olvido como un grupo de jóvenes revoltosos ponía en jaque a experimentados ajedrecistas. A veces incluso ganábamos algunas perrillas apostando a caballos como Caprichosa o Pie Veloz (¡ay, aquella Stra Cabanas!)
Y al final, a correr bajo la pólvora de Carretería con el triste presagio de que se acercaba el comienzo del nuevo curso.
Y al final, a correr bajo la pólvora de Carretería con el triste presagio de que se acercaba el comienzo del nuevo curso.
Unos cuantos conciertos de pop español y algunas corridas de toros bien acompañadas de las viandas preparadas en el Pelusa completaban el programa. En pocos años nos sentaremos en el Parque San Julián a ver la Zarzuela, esperando que salga Manolita Chen o, incluso, alguna de sus bisnietas.
sábado, 19 de julio de 2014
55.- LA CAÑADA DE LOS VAQUEROS
Hace un año para estas fechas un gran amigo mío me confesó su deseo de subir andando en compañía de su perro Tyson hasta el sitio de su recreo: Alustante.
Quería hacerlo como lo hacían los vaqueros, del que era descendiente, y por la ruta serrana que tan bien conocía.
Esta propuesta fue recogida y aceptada por algunos valientes hace unos meses. Ahora expongo el trayecto dividido en etapas para el que quiera aceptar el reto y completar esta experiencia hasta alcanzar la tierra que escogió para permanecer por siempre.
No somos unos chavales, pero tampoco estamos para supervisar las obras de las calles y mirar la pantorrillas de las jóvenes que se nos cruzan por la acera. Así que, con un poco de interés y buscando un hueco en nuestro apretado calendario, podremos arrancar y finalizar cada una de las etapas. Puede que necesitemos algún vehículo de apoyo y confío en que voluntari@s no faltarán. Las distancias andando no son muy largas, por lo que en coche estamos hablando de pocos minutos. Vamos allá.
Existen varias alternativas:
1ª.- Cuenca-Alustante como viene detallada en la web de rutas trashumantes.
Ver http://www.reman.es/camino/rutas-trashumantes/canada-real-conquense/
Se trata de 4-5 días que vienen detallados en las etapas 15-16-17-18 que ajustando a entidades conocidas serían mas o menos las siguientes:
3ª.- Por si son mucha etapas o no disponemos de días, hacerlo en dos fases. Podemos empezar por Cuenca- Majadas este año y completarlo otro. O incluso os invito a realizarlo desde Tragacete-Alustante (un par de días)
Ánimo. Recordaremos viejos tiempos pisando cardos y boñigas de vacas, espantando tábanos, charlando y disfrutando del cielo estrellado por las noches.
Quería hacerlo como lo hacían los vaqueros, del que era descendiente, y por la ruta serrana que tan bien conocía.
Esta propuesta fue recogida y aceptada por algunos valientes hace unos meses. Ahora expongo el trayecto dividido en etapas para el que quiera aceptar el reto y completar esta experiencia hasta alcanzar la tierra que escogió para permanecer por siempre.
No somos unos chavales, pero tampoco estamos para supervisar las obras de las calles y mirar la pantorrillas de las jóvenes que se nos cruzan por la acera. Así que, con un poco de interés y buscando un hueco en nuestro apretado calendario, podremos arrancar y finalizar cada una de las etapas. Puede que necesitemos algún vehículo de apoyo y confío en que voluntari@s no faltarán. Las distancias andando no son muy largas, por lo que en coche estamos hablando de pocos minutos. Vamos allá.
Existen varias alternativas:
1ª.- Cuenca-Alustante como viene detallada en la web de rutas trashumantes.
Ver http://www.reman.es/camino/rutas-trashumantes/canada-real-conquense/
Se trata de 4-5 días que vienen detallados en las etapas 15-16-17-18 que ajustando a entidades conocidas serían mas o menos las siguientes:
- Cuenca- Villalba de la Sierra: unos 22 Km
- Villalba de la Sierra- Las Majadas- El Pozarrón: unos 25 Km
- El Pozarrón - Guadalaviar: 25 Km
- Guadalaviar- Alustante: 37 km
2ª.- La propuesta de Pablo, un auténtico especialista en estos eventos es por este otro lado:
- Cuenca- Buenache de la Sierra: 15 Km
- Buenache- Beamud: 20 Km
- Beamud- Guadalaviar: 38 Km
- Guadalaviar- Alustante: 37 Km
Ánimo. Recordaremos viejos tiempos pisando cardos y boñigas de vacas, espantando tábanos, charlando y disfrutando del cielo estrellado por las noches.
domingo, 29 de junio de 2014
54.- LOS MOTES
¿Cómo se pasa de tener pelo en el pecho a llamarse como el elemento químico nº 19?
Pues se necesitan horas de conversación, de momentos delirantes, de bastante confianza y por qué no, de mucha paciencia y amistad.
Los motes son producto del instante, pero sobre todo del conocimiento de la personalidad y el físico del afectado. Da igual su sexo, aunque la cortesía impide llamar a las chicas por su sobrenombre. "Las Futbolistas, Las Shadows, La Peje, La Lombriz, Dientesdesable, La Gioconda, La Monosabio, ..., el Cólera y la Muerte". Algunos de ellos simplemente magistrales e inmortales.
La imaginación viaja desde el acomodado y sencillo apodo por herencia familiar o el más simple y habitual (Gordo, Enano, Largo, Rubio, Chino, Negro, Gafas) hasta la más compleja evolución (Rafaela, Gerardo). Incluso réplicas de otros conocidos personajes reales o de ficción (Pepinillo, Liribit, Bergoletty, ET, Rosendo, Richy).
La degradación de la palabra es otro de los síntomas para facilitar la nomenclatura. Alias de dos sílabas es lo más efectivo, pero si las supera parece que tuviera más empaque. Otra muestra de categoría es que la armonía del sobrenombre se acomode a la letra de una melodía y de este modo pueda ser entonada por todos tus amigos en momentos de éxtasis y cantos populares. Ahí el Tonono es un campeón.
Pues se necesitan horas de conversación, de momentos delirantes, de bastante confianza y por qué no, de mucha paciencia y amistad.
Los motes son producto del instante, pero sobre todo del conocimiento de la personalidad y el físico del afectado. Da igual su sexo, aunque la cortesía impide llamar a las chicas por su sobrenombre. "Las Futbolistas, Las Shadows, La Peje, La Lombriz, Dientesdesable, La Gioconda, La Monosabio, ..., el Cólera y la Muerte". Algunos de ellos simplemente magistrales e inmortales.
La imaginación viaja desde el acomodado y sencillo apodo por herencia familiar o el más simple y habitual (Gordo, Enano, Largo, Rubio, Chino, Negro, Gafas) hasta la más compleja evolución (Rafaela, Gerardo). Incluso réplicas de otros conocidos personajes reales o de ficción (Pepinillo, Liribit, Bergoletty, ET, Rosendo, Richy).
La degradación de la palabra es otro de los síntomas para facilitar la nomenclatura. Alias de dos sílabas es lo más efectivo, pero si las supera parece que tuviera más empaque. Otra muestra de categoría es que la armonía del sobrenombre se acomode a la letra de una melodía y de este modo pueda ser entonada por todos tus amigos en momentos de éxtasis y cantos populares. Ahí el Tonono es un campeón.
Un pasaje del "El Camino"en el que Daniel, el Mochuelo, reflexiona sobre la importantcia de tener un mote, de ser rebautizado por los vecinos con los que convives. Delibes decía que " pocas afrentas peores puede
sufrir uno en su pueblo que la de no merecer un mote. Porque los padres nombran
a su antojo y ese nombre poco o nada tiene que ver contigo, pero el origen de
un mote está en la percepción que los demás tienen de ti y,
quizás, de toda una familia. No recibir uno es poco menos que ser invisible.
Incluso aunque sea horrible –a menudo cruel– el apodo no deja de ser una
muestra de reconocimiento y cariño; de pertenencia. Una prueba irrefutable de
que existes".
Hay quien acumula un saco de apodos simplemente por su aspecto físico. Si además le acompaña un curriculum de anécdotas algo picaronas, puede llegar a superar la decena con facilidad (Manguera, Farolo, Mortadelo, Chiquitín, Longaniza, Comandante Batidas, Grifo,...)
Mi historia personal es algo más compleja. El personaje grandullón de una serie de TV ambientada en el lejano oeste fue el origen de lo que terminé llamándome. Con bastantes variantes intermedias y la indecisión universal en la escritura de su primera letra. Yo firmaba con la "z", y con ella me quedaré.
Pero volvamos a la resolución de la pregunta inicial. Si la persona en cuestión tiene una importante mata de pelo en el pecho, ¿a qué animal se le asimila corrientemente? Y si el diminutivo de Papá Oso deriva hacia Posito, pues termina encasillado en la lista entre el Sodio y el Rubidio. Simple evolución.
¿Quien le iba a decir al Pelos más rockero que pasaría a llamarse Gerardo? ¿Y que una degradación del nombre te lleve hasta una comida para gatos? ¿Y que un animal marsupial termine siendo una mascota?
Todos y cada uno de nuestros alias son historia de una juventud. No los utilizaremos en nuestra vida cotidiana, pero tampoco debemos enterrarlos como muestra de desprecio a lo que quizás, no quisimos ser.
Hay quien acumula un saco de apodos simplemente por su aspecto físico. Si además le acompaña un curriculum de anécdotas algo picaronas, puede llegar a superar la decena con facilidad (Manguera, Farolo, Mortadelo, Chiquitín, Longaniza, Comandante Batidas, Grifo,...)
Mi historia personal es algo más compleja. El personaje grandullón de una serie de TV ambientada en el lejano oeste fue el origen de lo que terminé llamándome. Con bastantes variantes intermedias y la indecisión universal en la escritura de su primera letra. Yo firmaba con la "z", y con ella me quedaré.
Pero volvamos a la resolución de la pregunta inicial. Si la persona en cuestión tiene una importante mata de pelo en el pecho, ¿a qué animal se le asimila corrientemente? Y si el diminutivo de Papá Oso deriva hacia Posito, pues termina encasillado en la lista entre el Sodio y el Rubidio. Simple evolución.
¿Quien le iba a decir al Pelos más rockero que pasaría a llamarse Gerardo? ¿Y que una degradación del nombre te lleve hasta una comida para gatos? ¿Y que un animal marsupial termine siendo una mascota?
Todos y cada uno de nuestros alias son historia de una juventud. No los utilizaremos en nuestra vida cotidiana, pero tampoco debemos enterrarlos como muestra de desprecio a lo que quizás, no quisimos ser.
Bueno, a Nacho y a Javi se los perdonamos.
lunes, 16 de junio de 2014
53.- LA BASCA
¿Qué eramos? ¿Una pandilla, una peña, una banda? El primer término sería el más adecuado, dado que se trataba de un simple grupo de amigos que solían reunirse para divertirse en común.
Pese a nuestros gustos similares y afición por las jornadas festivas, nunca conseguimos ser una peña (grupo de personas que participan conjuntamente en fiestas populares o en otras actividades), como los GBO, ¡cobardes usurpadores de territorios con infructuosas tentativas de galanteo sobre nuestras féminas! Afrenta que también disputábamos contra los flequillos rubios de los "Casanovas"
Ni tampoco una panda (pandilla que forman algunos para hacer daño) como los "Bombonas" o los "Buzones".
Y nunca pretendimos ser una banda (pandilla juvenil con tendencia al comportamiento agresivo) tal como veíamos en películas como los Warriors.
Pues va a ser que finalmente nos aproximemos a lo que la RAE define coloquilamente como "basca": pandilla, grupo de amigos o de personas afines. A fines de semana que salíamos juntos por los miradores en verano y San Nicolás en invierno. Haciendo nuestras esas piedras centenarias en las que nos sentábamos mientras vaciábamos cascos de vidrio que les sirviera de aguinaldo a aquellos adorables abuelillos.
Pese a nuestros gustos similares y afición por las jornadas festivas, nunca conseguimos ser una peña (grupo de personas que participan conjuntamente en fiestas populares o en otras actividades), como los GBO, ¡cobardes usurpadores de territorios con infructuosas tentativas de galanteo sobre nuestras féminas! Afrenta que también disputábamos contra los flequillos rubios de los "Casanovas"
Ni tampoco una panda (pandilla que forman algunos para hacer daño) como los "Bombonas" o los "Buzones".
Y nunca pretendimos ser una banda (pandilla juvenil con tendencia al comportamiento agresivo) tal como veíamos en películas como los Warriors.
Pues va a ser que finalmente nos aproximemos a lo que la RAE define coloquilamente como "basca": pandilla, grupo de amigos o de personas afines. A fines de semana que salíamos juntos por los miradores en verano y San Nicolás en invierno. Haciendo nuestras esas piedras centenarias en las que nos sentábamos mientras vaciábamos cascos de vidrio que les sirviera de aguinaldo a aquellos adorables abuelillos.
martes, 27 de mayo de 2014
52.- "EL SANTA"
Por estas fechas nos acercábamos a los almacenes de TVE a recoger viejos decorados que sirvieran para decorar el patio del Santa María de Europa en su Fiesta de Primavera. Esperado día en el que había que cumplir con etiqueta e invitar a las novias y amistades a cenar y tomar una copa, o dos, o tres. ....
Tanto preparativo y protocolo para que al final la piscina se llenara de tíos en gayumbos, chicas con vestidos mojados y vasos de cubatas por terminar.
El Colegio Mayor suponía la tercera etapa de nuestro ciclo educativo. EGB, Insti y Universidad. Las hormonas desmadradas, la libertad por bandera y un objetivo que cumplir, aunque no siempre se consiguiera en el tiempo previsto.
Si a todo eso le sumamos que por la lotería de la naturaleza te toca nacer en los sesenta y te presentas en Madrid en plena movida madrileña, pues ocurren cosas como las que allí sucedían. De día y de noche. En los pasillos o en las escaleras.
Hace unos años visité sus instalaciones y aquella guarida de estudiantes pululando por doquier no existía. Las actuales habitaciones son el reducto donde cada uno, junto a su ordenador y su móvil, centra su vida. ¿Qué fue de aquella sala de TV que se abarrotaba para ver los capítulos de Falcon Crest o las finales de ajedrez entre Karpov y Kasparov? ¿Y de la sala de lectura donde leíamos con incredulidad la evolución de la política española o los resultados del domingo de liga? ¿Y de las cabinas de teléfono en las que Lauro te conectaba con tu familia y amigos? ¿Y de la sala de música en la que descubrimos grupos como los Waterboys, The Motels o el Ultimo de la Fila? ¿Y del estudio de Radio Carabela donde dábamos rienda suelta a nuestra imaginación durante nocturnas y madrugadoras horas? ¿Y de las disputadas partidas de pocha o mus en la cantina? ¿Y de los desayunos "privados" tras filosóficas tertulias en las habitaciones?
Fueron tiempos de sabiduría popular, de compañerismo y amistad. Oportunidad de conocer a los clanes de los Gallegos, los Talaveranos (nunca se me olvida la rima) y el poderío y protagonismo de los de Cuenca. Gracias a todos los que por allí pasaron a mediados de los ochenta. A los "Calculadoras", los "Putos Nuevos" y los Decanos. Y cómo no a Blas, por servirnos incansablemente botellines fríos y por aguantarnos la cuenta de impagos.
Muchos no lo sabrán, pero Asturislandia es el "mundo de Asturis", apodo extraído del glorioso equipo de baloncesto que se gestó en ese Colegio, compuesto por jugadores conquenses de gran valía y cuyos calentamientos pasarán a la historia del dopaje moderno. El "Asturis Leletas".
Tanto preparativo y protocolo para que al final la piscina se llenara de tíos en gayumbos, chicas con vestidos mojados y vasos de cubatas por terminar.
El Colegio Mayor suponía la tercera etapa de nuestro ciclo educativo. EGB, Insti y Universidad. Las hormonas desmadradas, la libertad por bandera y un objetivo que cumplir, aunque no siempre se consiguiera en el tiempo previsto.
Si a todo eso le sumamos que por la lotería de la naturaleza te toca nacer en los sesenta y te presentas en Madrid en plena movida madrileña, pues ocurren cosas como las que allí sucedían. De día y de noche. En los pasillos o en las escaleras.
Hace unos años visité sus instalaciones y aquella guarida de estudiantes pululando por doquier no existía. Las actuales habitaciones son el reducto donde cada uno, junto a su ordenador y su móvil, centra su vida. ¿Qué fue de aquella sala de TV que se abarrotaba para ver los capítulos de Falcon Crest o las finales de ajedrez entre Karpov y Kasparov? ¿Y de la sala de lectura donde leíamos con incredulidad la evolución de la política española o los resultados del domingo de liga? ¿Y de las cabinas de teléfono en las que Lauro te conectaba con tu familia y amigos? ¿Y de la sala de música en la que descubrimos grupos como los Waterboys, The Motels o el Ultimo de la Fila? ¿Y del estudio de Radio Carabela donde dábamos rienda suelta a nuestra imaginación durante nocturnas y madrugadoras horas? ¿Y de las disputadas partidas de pocha o mus en la cantina? ¿Y de los desayunos "privados" tras filosóficas tertulias en las habitaciones?
Fueron tiempos de sabiduría popular, de compañerismo y amistad. Oportunidad de conocer a los clanes de los Gallegos, los Talaveranos (nunca se me olvida la rima) y el poderío y protagonismo de los de Cuenca. Gracias a todos los que por allí pasaron a mediados de los ochenta. A los "Calculadoras", los "Putos Nuevos" y los Decanos. Y cómo no a Blas, por servirnos incansablemente botellines fríos y por aguantarnos la cuenta de impagos.
Muchos no lo sabrán, pero Asturislandia es el "mundo de Asturis", apodo extraído del glorioso equipo de baloncesto que se gestó en ese Colegio, compuesto por jugadores conquenses de gran valía y cuyos calentamientos pasarán a la historia del dopaje moderno. El "Asturis Leletas".
viernes, 9 de mayo de 2014
51.- ELECCIONES
Parece ser que dentro de poco nos llaman a votar. Con bastante más ilusión fuimos por primera vez hace 30 años.
Olvidaré candidatos, partidos, programas y resultados. Pero lo que siempre estará viva en nuestra memoria será la primera campaña electoral desarrollada por los cientos de partidos que surgieron de la nada en aquellos tiempos revueltos.
¡Qué derroche de pegatinas, llaveros, chapas, bolígrafos, cajas de cerillas, gorras, e incluso camisetas! Aceras repletas de papeles y megafonías a todo volumen anunciando la llegada de algún vocero al salón del único hotel decente de la ciudad.
Y ahí que nostros, jovenzuelos con ganas de dinero y cachondeo aceptamos la oportunidad. Fieles colaboradores del CDS, que de madrugada pegaban carteles sobre los de otro partido afin que nosotros mismos habíamos fijado a la pared la noche anterior. Y por la tarde, en nuestro tiempo libre, reunidos a completar sobres para un tercero.
Total, autocompetencia plena para ganar unas pesetillas, que en ocasiones no llegamos ni a ver.
En fin, ganaron los que más votos consiguieron. A este paso, ganarán los que más llamadas y mensajes SMS obtengan en algún programa de Telecinco, o de la Sexta, o de .....
Olvidaré candidatos, partidos, programas y resultados. Pero lo que siempre estará viva en nuestra memoria será la primera campaña electoral desarrollada por los cientos de partidos que surgieron de la nada en aquellos tiempos revueltos.
¡Qué derroche de pegatinas, llaveros, chapas, bolígrafos, cajas de cerillas, gorras, e incluso camisetas! Aceras repletas de papeles y megafonías a todo volumen anunciando la llegada de algún vocero al salón del único hotel decente de la ciudad.
Y ahí que nostros, jovenzuelos con ganas de dinero y cachondeo aceptamos la oportunidad. Fieles colaboradores del CDS, que de madrugada pegaban carteles sobre los de otro partido afin que nosotros mismos habíamos fijado a la pared la noche anterior. Y por la tarde, en nuestro tiempo libre, reunidos a completar sobres para un tercero.
Total, autocompetencia plena para ganar unas pesetillas, que en ocasiones no llegamos ni a ver.
En fin, ganaron los que más votos consiguieron. A este paso, ganarán los que más llamadas y mensajes SMS obtengan en algún programa de Telecinco, o de la Sexta, o de .....
jueves, 24 de abril de 2014
50.- LOS RESOLIS PERDIDOS
Cuando uno está en Cuenca en Semana Santa debe tomarse algún que otro resoli (o resolí, no se me enfaden los puristas). Pero cada vez nos lo ponen más difícil. Ni el producto es el mismo ni los históricos bares existen.
¿Qué quedó de aquella ruta del licor nazareno? Aquella que permitía progresar paralelamente a la procesión y disfrutarla en puntos emblemáticos. Pues poco.
Puestas en andas y salidas del Salvador siempre fueron más llevaderas con una copita servida por Botes. Cabecera del recorrido, es el único de los bares que todavía permanecen abiertos. Pero no es ni la sombra. Ni el local, ni la copa, ni el licor. Uno tomé y no volví. A buen seguro que lo haré el año que viene, porque dicen que el tuerto en el país de los ciegos ve más que los otros.
(echad un vistazo a este artículo http://www.abc.es/20110601/local-toledo/abci-taberna-botes-201106011124.html)
Continuamos la subida hacia las Brasas, con sus viandas expuestas invitando a pasar al interior. Misereres pegados a sus paredes permanecerán mientras no pongan un "kebab". Siempre recordaré aquella sartén de costillas abandonada por su dueños y de la que se alimentaron mis ojos por tratarse de un Viernes Santo. Otros pecadores dieron buena cuenta de ella.
La espera en la Plaza siempre fue más llevadera con otra copita en el Dulcinea. Local sucio y áspero dueño pero de envidiable emplazamiento. Un cubilete fue testigo de la ingesta de más de 50 copas sobre la misma mesa. No recuerdo quienes pagaron.
Pero si alguno servía de referencia y punto de reunión, ese fue el Perú. El "Pirú" para los asiduos. Vigía de las curvas de la Audiencia mientras descendían los olivos del Miércoles de Silencio y refugio de capuces blancos ávidos de aliviar la garganta. Pequeño local que albergaba a turbos de todos los colores en las frías madrugadas del Viernes de Pasión.
Ahora no son más que puertas cerradas, algunas manchadas, que endulzaron muchas de nuestras semanasantas.
¿Qué quedó de aquella ruta del licor nazareno? Aquella que permitía progresar paralelamente a la procesión y disfrutarla en puntos emblemáticos. Pues poco.
Puestas en andas y salidas del Salvador siempre fueron más llevaderas con una copita servida por Botes. Cabecera del recorrido, es el único de los bares que todavía permanecen abiertos. Pero no es ni la sombra. Ni el local, ni la copa, ni el licor. Uno tomé y no volví. A buen seguro que lo haré el año que viene, porque dicen que el tuerto en el país de los ciegos ve más que los otros.
(echad un vistazo a este artículo http://www.abc.es/20110601/local-toledo/abci-taberna-botes-201106011124.html)
Continuamos la subida hacia las Brasas, con sus viandas expuestas invitando a pasar al interior. Misereres pegados a sus paredes permanecerán mientras no pongan un "kebab". Siempre recordaré aquella sartén de costillas abandonada por su dueños y de la que se alimentaron mis ojos por tratarse de un Viernes Santo. Otros pecadores dieron buena cuenta de ella.
La espera en la Plaza siempre fue más llevadera con otra copita en el Dulcinea. Local sucio y áspero dueño pero de envidiable emplazamiento. Un cubilete fue testigo de la ingesta de más de 50 copas sobre la misma mesa. No recuerdo quienes pagaron.
Pero si alguno servía de referencia y punto de reunión, ese fue el Perú. El "Pirú" para los asiduos. Vigía de las curvas de la Audiencia mientras descendían los olivos del Miércoles de Silencio y refugio de capuces blancos ávidos de aliviar la garganta. Pequeño local que albergaba a turbos de todos los colores en las frías madrugadas del Viernes de Pasión.
Ahora no son más que puertas cerradas, algunas manchadas, que endulzaron muchas de nuestras semanasantas.
viernes, 4 de abril de 2014
49.- VIERNES SANTO (Cap.1 La previa)
Existen muy pocos acontecimientos en los que se mezclen tantas sensaciones como las que experimenta un turbo conquense desde que se viste la túnica hasta que se cierran las puertas de El Salvador.
Ya van para 30 los años que me he colgado el tambor esa madrugada. Desde muy jovencito, rodeado de mis amigos, hasta las últimas procesiones en las que aguanté el recorrido yo solo.
He leido que Rafael Araque Patiño hablaba de nuestras turbas como "un compendio único de psicología, ética y estética. Lección magistral sobre la grandeza y la miseria del hombre. Inquietante espejo donde se proyecta desnuda, en carne viva, ebria y sin coraza, nuestra propia imagen..." Sinceramente, tras ver durante todo este tiempo a miles de personas rodeándome en plena algarabía, creo que es así. Tal cual. Los imbéciles se multiplican y los devotos sufren. Los turbos disfrutan.
¡Qué años en lo que agrupados junto al mítico banco del Carrero consumíamos resoli sin conocer sus traicioneros efectos! Tiempos en los que la divina juventud nos mantenía despiertos y con fuerzas suficientes para terminar al mediodía tomando cañas en el Zaida. Incluso los más atrevidos y "robustos" todavía visitaban a las Angustias por la tarde, sin dormir más que una hora. Mientras, repetíamos la procesión de la mañana, recordando y contando las andanzas, a los y a las que no salían delante del Jesús.
Luego vinieron tiempos de concentración masculina. Pese a los casamientos y crianzas no podíamos perdonar la reunión, precedida de cena, que nos juntaba para esperar la madrugada. Asomados a la hoz y aislados, con la simple compañía de Canito y su bandeja, poníamos a prueba nuestros pulmones entre las paredes del comedor. Risas, muchas risas y cientos de anécdotas. Emocionados abrazos y cual muñecos de hojalata iniciábamos la bajada por la calle San Pedro acompasando el baile de nuestro Judas particular, interpretado por la pareja de túnicas blancas.
Ahora somos pocos. El desmembramiento del grupo de turbos ha sufrido el paso del tiempo y la caída en falsas tentaciones. Seré un nostálgico, pero desde que empieza la cuaresma espero este día con pasión. Algún chasco que otro me llevé en el pasado, aunque el poso de fanático conquense me anima a no desfallecer. Se que siempre habrá alguien dispuesto a ponerse la túnica, buscar su tambor, desafinar su clarín y mirar juntos al cielo para comprobar que no llueve. Después esperaremos la salida del Jesús y nos vaciaremos cada vez que se mueva.
Ahí estoy entre toda la turba frente al Jesús.
Espero estar este año otra vez y seguir contando pronto la continuación de este capítulo.
Pdta: en la sección de "Música del recuerdo" hay dos enlaces, uno de ellos obligatorio para ir ambientando el cuerpo.
Ya van para 30 los años que me he colgado el tambor esa madrugada. Desde muy jovencito, rodeado de mis amigos, hasta las últimas procesiones en las que aguanté el recorrido yo solo.
He leido que Rafael Araque Patiño hablaba de nuestras turbas como "un compendio único de psicología, ética y estética. Lección magistral sobre la grandeza y la miseria del hombre. Inquietante espejo donde se proyecta desnuda, en carne viva, ebria y sin coraza, nuestra propia imagen..." Sinceramente, tras ver durante todo este tiempo a miles de personas rodeándome en plena algarabía, creo que es así. Tal cual. Los imbéciles se multiplican y los devotos sufren. Los turbos disfrutan.
¡Qué años en lo que agrupados junto al mítico banco del Carrero consumíamos resoli sin conocer sus traicioneros efectos! Tiempos en los que la divina juventud nos mantenía despiertos y con fuerzas suficientes para terminar al mediodía tomando cañas en el Zaida. Incluso los más atrevidos y "robustos" todavía visitaban a las Angustias por la tarde, sin dormir más que una hora. Mientras, repetíamos la procesión de la mañana, recordando y contando las andanzas, a los y a las que no salían delante del Jesús.
Luego vinieron tiempos de concentración masculina. Pese a los casamientos y crianzas no podíamos perdonar la reunión, precedida de cena, que nos juntaba para esperar la madrugada. Asomados a la hoz y aislados, con la simple compañía de Canito y su bandeja, poníamos a prueba nuestros pulmones entre las paredes del comedor. Risas, muchas risas y cientos de anécdotas. Emocionados abrazos y cual muñecos de hojalata iniciábamos la bajada por la calle San Pedro acompasando el baile de nuestro Judas particular, interpretado por la pareja de túnicas blancas.
Ahora somos pocos. El desmembramiento del grupo de turbos ha sufrido el paso del tiempo y la caída en falsas tentaciones. Seré un nostálgico, pero desde que empieza la cuaresma espero este día con pasión. Algún chasco que otro me llevé en el pasado, aunque el poso de fanático conquense me anima a no desfallecer. Se que siempre habrá alguien dispuesto a ponerse la túnica, buscar su tambor, desafinar su clarín y mirar juntos al cielo para comprobar que no llueve. Después esperaremos la salida del Jesús y nos vaciaremos cada vez que se mueva.
Ahí estoy entre toda la turba frente al Jesús.
Espero estar este año otra vez y seguir contando pronto la continuación de este capítulo.
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