Parece ser que dentro de poco nos llaman a votar. Con bastante más ilusión fuimos por primera vez hace 30 años.
Olvidaré candidatos, partidos, programas y resultados. Pero lo que siempre estará viva en nuestra memoria será la primera campaña electoral desarrollada por los cientos de partidos que surgieron de la nada en aquellos tiempos revueltos.
¡Qué derroche de pegatinas, llaveros, chapas, bolígrafos, cajas de cerillas, gorras, e incluso camisetas! Aceras repletas de papeles y megafonías a todo volumen anunciando la llegada de algún vocero al salón del único hotel decente de la ciudad.
Y ahí que nostros, jovenzuelos con ganas de dinero y cachondeo aceptamos la oportunidad. Fieles colaboradores del CDS, que de madrugada pegaban carteles sobre los de otro partido afin que nosotros mismos habíamos fijado a la pared la noche anterior. Y por la tarde, en nuestro tiempo libre, reunidos a completar sobres para un tercero.
Total, autocompetencia plena para ganar unas pesetillas, que en ocasiones no llegamos ni a ver.
En fin, ganaron los que más votos consiguieron. A este paso, ganarán los que más llamadas y mensajes SMS obtengan en algún programa de Telecinco, o de la Sexta, o de .....
viernes, 9 de mayo de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
50.- LOS RESOLIS PERDIDOS
Cuando uno está en Cuenca en Semana Santa debe tomarse algún que otro resoli (o resolí, no se me enfaden los puristas). Pero cada vez nos lo ponen más difícil. Ni el producto es el mismo ni los históricos bares existen.
¿Qué quedó de aquella ruta del licor nazareno? Aquella que permitía progresar paralelamente a la procesión y disfrutarla en puntos emblemáticos. Pues poco.
Puestas en andas y salidas del Salvador siempre fueron más llevaderas con una copita servida por Botes. Cabecera del recorrido, es el único de los bares que todavía permanecen abiertos. Pero no es ni la sombra. Ni el local, ni la copa, ni el licor. Uno tomé y no volví. A buen seguro que lo haré el año que viene, porque dicen que el tuerto en el país de los ciegos ve más que los otros.
(echad un vistazo a este artículo http://www.abc.es/20110601/local-toledo/abci-taberna-botes-201106011124.html)
Continuamos la subida hacia las Brasas, con sus viandas expuestas invitando a pasar al interior. Misereres pegados a sus paredes permanecerán mientras no pongan un "kebab". Siempre recordaré aquella sartén de costillas abandonada por su dueños y de la que se alimentaron mis ojos por tratarse de un Viernes Santo. Otros pecadores dieron buena cuenta de ella.
La espera en la Plaza siempre fue más llevadera con otra copita en el Dulcinea. Local sucio y áspero dueño pero de envidiable emplazamiento. Un cubilete fue testigo de la ingesta de más de 50 copas sobre la misma mesa. No recuerdo quienes pagaron.
Pero si alguno servía de referencia y punto de reunión, ese fue el Perú. El "Pirú" para los asiduos. Vigía de las curvas de la Audiencia mientras descendían los olivos del Miércoles de Silencio y refugio de capuces blancos ávidos de aliviar la garganta. Pequeño local que albergaba a turbos de todos los colores en las frías madrugadas del Viernes de Pasión.
Ahora no son más que puertas cerradas, algunas manchadas, que endulzaron muchas de nuestras semanasantas.
¿Qué quedó de aquella ruta del licor nazareno? Aquella que permitía progresar paralelamente a la procesión y disfrutarla en puntos emblemáticos. Pues poco.
Puestas en andas y salidas del Salvador siempre fueron más llevaderas con una copita servida por Botes. Cabecera del recorrido, es el único de los bares que todavía permanecen abiertos. Pero no es ni la sombra. Ni el local, ni la copa, ni el licor. Uno tomé y no volví. A buen seguro que lo haré el año que viene, porque dicen que el tuerto en el país de los ciegos ve más que los otros.
(echad un vistazo a este artículo http://www.abc.es/20110601/local-toledo/abci-taberna-botes-201106011124.html)
Continuamos la subida hacia las Brasas, con sus viandas expuestas invitando a pasar al interior. Misereres pegados a sus paredes permanecerán mientras no pongan un "kebab". Siempre recordaré aquella sartén de costillas abandonada por su dueños y de la que se alimentaron mis ojos por tratarse de un Viernes Santo. Otros pecadores dieron buena cuenta de ella.
La espera en la Plaza siempre fue más llevadera con otra copita en el Dulcinea. Local sucio y áspero dueño pero de envidiable emplazamiento. Un cubilete fue testigo de la ingesta de más de 50 copas sobre la misma mesa. No recuerdo quienes pagaron.
Pero si alguno servía de referencia y punto de reunión, ese fue el Perú. El "Pirú" para los asiduos. Vigía de las curvas de la Audiencia mientras descendían los olivos del Miércoles de Silencio y refugio de capuces blancos ávidos de aliviar la garganta. Pequeño local que albergaba a turbos de todos los colores en las frías madrugadas del Viernes de Pasión.
Ahora no son más que puertas cerradas, algunas manchadas, que endulzaron muchas de nuestras semanasantas.
viernes, 4 de abril de 2014
49.- VIERNES SANTO (Cap.1 La previa)
Existen muy pocos acontecimientos en los que se mezclen tantas sensaciones como las que experimenta un turbo conquense desde que se viste la túnica hasta que se cierran las puertas de El Salvador.
Ya van para 30 los años que me he colgado el tambor esa madrugada. Desde muy jovencito, rodeado de mis amigos, hasta las últimas procesiones en las que aguanté el recorrido yo solo.
He leido que Rafael Araque Patiño hablaba de nuestras turbas como "un compendio único de psicología, ética y estética. Lección magistral sobre la grandeza y la miseria del hombre. Inquietante espejo donde se proyecta desnuda, en carne viva, ebria y sin coraza, nuestra propia imagen..." Sinceramente, tras ver durante todo este tiempo a miles de personas rodeándome en plena algarabía, creo que es así. Tal cual. Los imbéciles se multiplican y los devotos sufren. Los turbos disfrutan.
¡Qué años en lo que agrupados junto al mítico banco del Carrero consumíamos resoli sin conocer sus traicioneros efectos! Tiempos en los que la divina juventud nos mantenía despiertos y con fuerzas suficientes para terminar al mediodía tomando cañas en el Zaida. Incluso los más atrevidos y "robustos" todavía visitaban a las Angustias por la tarde, sin dormir más que una hora. Mientras, repetíamos la procesión de la mañana, recordando y contando las andanzas, a los y a las que no salían delante del Jesús.
Luego vinieron tiempos de concentración masculina. Pese a los casamientos y crianzas no podíamos perdonar la reunión, precedida de cena, que nos juntaba para esperar la madrugada. Asomados a la hoz y aislados, con la simple compañía de Canito y su bandeja, poníamos a prueba nuestros pulmones entre las paredes del comedor. Risas, muchas risas y cientos de anécdotas. Emocionados abrazos y cual muñecos de hojalata iniciábamos la bajada por la calle San Pedro acompasando el baile de nuestro Judas particular, interpretado por la pareja de túnicas blancas.
Ahora somos pocos. El desmembramiento del grupo de turbos ha sufrido el paso del tiempo y la caída en falsas tentaciones. Seré un nostálgico, pero desde que empieza la cuaresma espero este día con pasión. Algún chasco que otro me llevé en el pasado, aunque el poso de fanático conquense me anima a no desfallecer. Se que siempre habrá alguien dispuesto a ponerse la túnica, buscar su tambor, desafinar su clarín y mirar juntos al cielo para comprobar que no llueve. Después esperaremos la salida del Jesús y nos vaciaremos cada vez que se mueva.
Ahí estoy entre toda la turba frente al Jesús.
Espero estar este año otra vez y seguir contando pronto la continuación de este capítulo.
Pdta: en la sección de "Música del recuerdo" hay dos enlaces, uno de ellos obligatorio para ir ambientando el cuerpo.
Ya van para 30 los años que me he colgado el tambor esa madrugada. Desde muy jovencito, rodeado de mis amigos, hasta las últimas procesiones en las que aguanté el recorrido yo solo.
He leido que Rafael Araque Patiño hablaba de nuestras turbas como "un compendio único de psicología, ética y estética. Lección magistral sobre la grandeza y la miseria del hombre. Inquietante espejo donde se proyecta desnuda, en carne viva, ebria y sin coraza, nuestra propia imagen..." Sinceramente, tras ver durante todo este tiempo a miles de personas rodeándome en plena algarabía, creo que es así. Tal cual. Los imbéciles se multiplican y los devotos sufren. Los turbos disfrutan.
¡Qué años en lo que agrupados junto al mítico banco del Carrero consumíamos resoli sin conocer sus traicioneros efectos! Tiempos en los que la divina juventud nos mantenía despiertos y con fuerzas suficientes para terminar al mediodía tomando cañas en el Zaida. Incluso los más atrevidos y "robustos" todavía visitaban a las Angustias por la tarde, sin dormir más que una hora. Mientras, repetíamos la procesión de la mañana, recordando y contando las andanzas, a los y a las que no salían delante del Jesús.
Luego vinieron tiempos de concentración masculina. Pese a los casamientos y crianzas no podíamos perdonar la reunión, precedida de cena, que nos juntaba para esperar la madrugada. Asomados a la hoz y aislados, con la simple compañía de Canito y su bandeja, poníamos a prueba nuestros pulmones entre las paredes del comedor. Risas, muchas risas y cientos de anécdotas. Emocionados abrazos y cual muñecos de hojalata iniciábamos la bajada por la calle San Pedro acompasando el baile de nuestro Judas particular, interpretado por la pareja de túnicas blancas.
Ahora somos pocos. El desmembramiento del grupo de turbos ha sufrido el paso del tiempo y la caída en falsas tentaciones. Seré un nostálgico, pero desde que empieza la cuaresma espero este día con pasión. Algún chasco que otro me llevé en el pasado, aunque el poso de fanático conquense me anima a no desfallecer. Se que siempre habrá alguien dispuesto a ponerse la túnica, buscar su tambor, desafinar su clarín y mirar juntos al cielo para comprobar que no llueve. Después esperaremos la salida del Jesús y nos vaciaremos cada vez que se mueva.
Ahí estoy entre toda la turba frente al Jesús.
Espero estar este año otra vez y seguir contando pronto la continuación de este capítulo.
Pdta: en la sección de "Música del recuerdo" hay dos enlaces, uno de ellos obligatorio para ir ambientando el cuerpo.
lunes, 17 de marzo de 2014
48.- EL TABACO
Rubio, negro, mentolao o acompañao.
Nunca he sido fumador, pero (si me guardáis el secreto y no se lo desveláis a mi madre), os confesaré que algo si que he fumao. Y ya es extraño que no me haya aficionado a tan molesto hábito, habiendo compartido aulas, juergas, acampadas, dormitorios y despachos con auténticos viciosos del humo.
Es sorprendente que en pleno siglo XXI, con el catálogo de libertades casi completo, esté tan limitado el uso y disfrute del pitillo, mientras que, en aquella época tan opresora, le regaláramos un cartón al maestro por el día de su patrón para que el resto del curso no nos faltara la dosis de nicotina regulada por el Ministerio de Educación. Arraigada servidumbre que se repetía en las consultas de nuestros médicos de familia.
Por tanto, no es de extrañar que en nuestro salto al instituto más de uno sisara el monedero en casa para comprar un paquetillo de tabaco tan sofisticado como el Rocío, con sabor mentolado, que dejamos de usarlo por miedo a quedarnos impotentes para siempre. De ahí el éxito de otras marcas nacionales como Celtas o Bisonte. Los importados se reservaban para momentos especiales.
Había antes más humate en el pasillo del Insti entre clase y clase que ahora en una discoteca. Avatares del destino que nos ha trasladado a la época del Abadie y del Smoking. Ahora no sorprende ver a chavales, en las puertas de institutos, sentados, practicando el viejo arte de liar y chupar goma antes de encender. Eso sí, tabaco con sabor a frambuesa, romero o vainilla.
Nunca he sido fumador, pero (si me guardáis el secreto y no se lo desveláis a mi madre), os confesaré que algo si que he fumao. Y ya es extraño que no me haya aficionado a tan molesto hábito, habiendo compartido aulas, juergas, acampadas, dormitorios y despachos con auténticos viciosos del humo.
Es sorprendente que en pleno siglo XXI, con el catálogo de libertades casi completo, esté tan limitado el uso y disfrute del pitillo, mientras que, en aquella época tan opresora, le regaláramos un cartón al maestro por el día de su patrón para que el resto del curso no nos faltara la dosis de nicotina regulada por el Ministerio de Educación. Arraigada servidumbre que se repetía en las consultas de nuestros médicos de familia.
Por tanto, no es de extrañar que en nuestro salto al instituto más de uno sisara el monedero en casa para comprar un paquetillo de tabaco tan sofisticado como el Rocío, con sabor mentolado, que dejamos de usarlo por miedo a quedarnos impotentes para siempre. De ahí el éxito de otras marcas nacionales como Celtas o Bisonte. Los importados se reservaban para momentos especiales.
Había antes más humate en el pasillo del Insti entre clase y clase que ahora en una discoteca. Avatares del destino que nos ha trasladado a la época del Abadie y del Smoking. Ahora no sorprende ver a chavales, en las puertas de institutos, sentados, practicando el viejo arte de liar y chupar goma antes de encender. Eso sí, tabaco con sabor a frambuesa, romero o vainilla.
martes, 25 de febrero de 2014
47.- GOLPE FALLIDO
Mientras los españoles hablan sobre lo que pudo ocurrir en el Congreso de los Diputados aquel 23 de febrero, nadie ha investigado lo que sucedió en un aula del Instituto Alfonso VIII de Cuenca el mismo día del año 1982.
Se disponía la profesora de idiomas, osea de ingles, a explicar alguna forma gramatical de esa lengua tan pastosa, cuando de entre los pupitres se alzó un alumno de nombre desconocido (ya que las autoridades no pueden desvelar su identidad hasta que no transcurran 50 años) portando un aterrador fusil de juguete mientras gritaba: "al suelo todo el mundo". El resto de compañeros, asustados o descojonados por la violencia del momento quedaron absortos. Malihé, que así se llamaba la buena y tierna docente, quedó callada por unos instantes, y mirándolo fijamente contestó: "fuera de clase".
No recuerdo bien si llegó a acompañarle en su castigo otro amigo, incitador de aquella farsa, de pelo moreno y duro como un alambre.
Afortunadamente el incidente se resolvió sin heridos y sin que fuera necesario el uso de fuerzas de orden público. El autor de aquella pantomima confesó años después a una prestigiosa emisora de radio que se adelantó en el tiempo, ya que su intención hubiera sido derrocar a la Potaja como sucesora en el cargo. ¡Mala elección!
Se disponía la profesora de idiomas, osea de ingles, a explicar alguna forma gramatical de esa lengua tan pastosa, cuando de entre los pupitres se alzó un alumno de nombre desconocido (ya que las autoridades no pueden desvelar su identidad hasta que no transcurran 50 años) portando un aterrador fusil de juguete mientras gritaba: "al suelo todo el mundo". El resto de compañeros, asustados o descojonados por la violencia del momento quedaron absortos. Malihé, que así se llamaba la buena y tierna docente, quedó callada por unos instantes, y mirándolo fijamente contestó: "fuera de clase".
No recuerdo bien si llegó a acompañarle en su castigo otro amigo, incitador de aquella farsa, de pelo moreno y duro como un alambre.
Afortunadamente el incidente se resolvió sin heridos y sin que fuera necesario el uso de fuerzas de orden público. El autor de aquella pantomima confesó años después a una prestigiosa emisora de radio que se adelantó en el tiempo, ya que su intención hubiera sido derrocar a la Potaja como sucesora en el cargo. ¡Mala elección!
domingo, 16 de febrero de 2014
46.- DE CAÑAS (2)
Recuerdo el local cuando todavía servía de trastero familiar.
En ocasiones se transformaba en taller especializado en la elaboración de tambores de turbas. Rodeado de pieles colgadas como jamones, Papá Oso y sus colaboradores (ahora llamados emprendedores) daban forma a las cubas y tensaban los pellejos hasta conseguir el toque adecuado.
Otrora nos serviría de bodega, bien como espacio de mezcla de condumios para fabricar zurra, o para envasar el resoli (cogiendo el relevo de la cochera del Grifo) que nos calentara la madrugada el Viernes Santo.
Incluso nos albergó una Noche Vieja, decorada con un viejo sofá y un radiocasete de "alta fidelidad" donde escuchábamos cualquier cosa menos Mecano.
Pero la bestia deseó convertirse en bella, y pasó a denominarse "Bar Zaida". Mi pequeña contribución a la realización de aquel proyecto, se plamó en el diseño de un logotipo que al cabo de 25 años todavía permanece visible en la acera de Princesa Zaida.
Luego vinieron las manos de cañas, los bocatas, los cafeses, los cubatas y hasta los vasitos de aceite que algunos valientes tomaban para regular la ingesta posterior. ¡Aquellas tertulias en la terraza en las frescas noches de verano! Eternas partidas de cubilete y sufridas partidas de mus. No olvido (como recordó su gerente en algún comentario de temas anteriores) la versión del "cubilete hijoputa" en la que los participantes bebían un chupito de cerveza o cubata de un "coscorrón", previo golpeó seco contra la barra y posteriormente tragado en sus burbujas, mientras el perdedor los observaba con envidia o quizás con alivio.
viernes, 31 de enero de 2014
45.- ¡BIENVENDIOS AL PATIO DEL RECREO!
Una canica es una esfera de vidrio o metal con la que intentas golpear la del adversario con el afán de divertirte y, con suerte y puntería, birlarle otra.
La mía era azul (ahora sería "azul cobalto"). Precisa, certera y marcada por las huellas de las batallas del patio de la Aneja. Todavía la conservo, guardada en un bote de aquellos en los que se transportaban los carretes de fotos.
Junto a ella, mi canica metálica poderosa como Thor. Capaz de sacar, de un sólo lanzamiento, a media docena del cuadrado marcado sobre la arena del mismo patio.
Y para completar el trío de estrellas, mi chapa de cerveza El Águila. Pulida como el mismísimo mármol del Vaticano y casi con tantos kilómetros recorridos como la bici de Lejarreta (el ídolo del Pepi). Idónea para trazar las vertiginosas curvas diseñadas de los efímeros circuitos fabricados con nuestras simples manos y adelantar en las rectas a las más ágiles diseñadas por Martini Cinzano.
¡Cuantas horas de rodillas y en cuclillas disfrutando en eternas competiciones vespertinas!
Apostaría alguna merienda a que, a día de hoy, si formamos equipos para rivalizar contra nuestros hijos, les ganamos la mayoría de partidas (si no nos arrea un lumbago).
La mía era azul (ahora sería "azul cobalto"). Precisa, certera y marcada por las huellas de las batallas del patio de la Aneja. Todavía la conservo, guardada en un bote de aquellos en los que se transportaban los carretes de fotos.
Junto a ella, mi canica metálica poderosa como Thor. Capaz de sacar, de un sólo lanzamiento, a media docena del cuadrado marcado sobre la arena del mismo patio.
Y para completar el trío de estrellas, mi chapa de cerveza El Águila. Pulida como el mismísimo mármol del Vaticano y casi con tantos kilómetros recorridos como la bici de Lejarreta (el ídolo del Pepi). Idónea para trazar las vertiginosas curvas diseñadas de los efímeros circuitos fabricados con nuestras simples manos y adelantar en las rectas a las más ágiles diseñadas por Martini Cinzano.
¡Cuantas horas de rodillas y en cuclillas disfrutando en eternas competiciones vespertinas!
Apostaría alguna merienda a que, a día de hoy, si formamos equipos para rivalizar contra nuestros hijos, les ganamos la mayoría de partidas (si no nos arrea un lumbago).
viernes, 17 de enero de 2014
44.- RALLY RAID 4x4
Cuando a diario escucho los halagos que reciben los esforzados pilotos que se aventuran en esa mal llamada "Carrera del Dakar", me acuerdo de las disparatadas pruebas que un grupo de irresponsables muchachos se atrevieron a realizar mientras se ponían en manos de unos insensatos conductores.
Y ahí nos marchamos, apiñados dentro de los modernos todoterreno, a recorrer los caminos de la Serranía de Cuenca mientras disfrutábamos del paisaje, los baches y las paradas técnicas de obligado cumplimiento.
En una primera edición, recién entrado el otoño del 1989, tras salida nocturna desde el Bar Zaida, ascendimos por las laderas del Cerro Socorro hasta dormir en la Fuente de las Tablas, donde el coche de organización (el Golf colorao del Tonono), a golpe de megáfono, nos deleitó con un animado descanso.
Tras la primera etapa, segunda en dirección a la Cañada de las Tablas al norte de la Vega del Codorno, en la que compartimos refugio con lindas ovejas campestres. Ahí nos esperaba el famoso vado en el que la mochila del ET sufrió un remojón inesperado y posteriormente llegar al fin de fiesta a Tragacete y Mogorrita.
Encabezaban las expedición las dos ruedas de la Vespa del Grifo y la Trail del Bragueto. Tras la estela del Patrol Largo conducido velozmente por el Pepi, el Suzuki del Potasio y el Nissan de Aldo. Y para finalizar, fuera de carrera, el lento pero robusto "Comando Chupito" del Brochas. Al frente del servicio de documentación, archivo y cronometraje, el Chino y sus experimentados ayudantes.
Elenco inigualable hasta la siguiente edición en la que se compitió ferozmente por ganar el especial Navidad de inicios del 90.
Pero eso, es otra historia.
Pero eso, es otra historia.
martes, 7 de enero de 2014
43.- LA RUBIA NASTASE
Así llamábamos a la primera muchacha que levantó nuestros infantiles instintos masculinos.
Rubia y alta. Un día llevaba una raqueta y debía vivir por lo Moralejos. Con esos datos iniciábamos diariamente las batidas en su busca al salir del colegio. Tiempo después descubrimos que se llamaba Yolanda. Unos treinta años después la volví a ver y ya no era lo mismo.
Aquí empezó nuestra pasión por el encuentro del sexo opuesto. Por entonces había que conformarse con las imágenes de los mitos de los 70. Chicas que salían en televisión o cine con caras guapas y atractivos movimientos.
Rubia y alta. Un día llevaba una raqueta y debía vivir por lo Moralejos. Con esos datos iniciábamos diariamente las batidas en su busca al salir del colegio. Tiempo después descubrimos que se llamaba Yolanda. Unos treinta años después la volví a ver y ya no era lo mismo.
Aquí empezó nuestra pasión por el encuentro del sexo opuesto. Por entonces había que conformarse con las imágenes de los mitos de los 70. Chicas que salían en televisión o cine con caras guapas y atractivos movimientos.
Llegó el final de la EGB y el futuro prometía nuevas relaciones."Las Peskis", "Las Titis", "las Monjas", el grupo de amigas liderada por la de las afamadas aureolas pectorales, las chicas de las Pepas,.... hasta conseguir reunir un elenco más o menos estable que con el tiempo ha sufrido algunos altibajos. Tampoco podemos olvidarnos de las "Shadows", incansables en su marcaje por los rincones del casco antiguo.
En pleno siglo XXI, todas nuestros mitos han sido sustituidos por las chicas "guasap" cuyo protagonismo ha superado incluso a los chistes de Julio Iglesias.
Gracias a todas por ofrecernos compañía, cariño e incluso momentos gloriosos que, por respeto a sus personas e incluso a las nuestras, dificilmente serán plasmados en este blog.
jueves, 2 de enero de 2014
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